El artista ecuatoriano protagonizó una muestra que exploró identidad, espiritulidad y el amor como vinculos entre el ser humano y la naturaleza. El resultado, una exposición de pinturas al óleo, con pigmentos metálicos, cuarzo, sílice y colores minerales, que en cada trazo y textura, representaban la riqueza de la cultura ancestral, la tierra, el tiempo y nuestras raíces.